¡El bosque se muere! (Cuento para reflexionar)

Hola amig@s de la tetería.

Cada 4 años me da por revisar mis libros y mis cosas, para hacer limpieza y porque a veces me gusta ponerme un poco nostálgico. El otro día sin ir más lejos, rebuscando entre cuentos de cuando yo era pequeño, me encontré con este relato, mecanografiado en unas hojas amarillentas. No decía quién era el autor (o autora), ni cuándo fue escrito, pero he pensado que os gustaría.

I

 6

 Érase una vez un bonito y frondoso bosque, formado por todo tipo de árboles y habitado por multitud de animalillos. Tan grande y frondoso era, que si una ardilla hubiera decidido cruzarlo, podría haberlo hecho saltando de árbol en árbol sin tocar nunca el suelo.

 Este bosque, cuyos habitantes habían convivido en paz durante mucho tiempo, un día comenzó a enfermar. Lo que ocurrió fue que unos pocos árboles más altos que el resto comenzaron a extender sus copas más allá de sus necesidades, de forma que impedían cada vez más el paso de la luz del sol hasta el resto de árboles y plantas. De esta manera, los árboles pequeños comenzaron a sentirse mal, a volverse débiles, a enfermar. Cuanto más crecían los árboles grandes menos sol recibían los pequeños, y el bosque comenzó a entrar en declive.

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 Los animalillos, al ver lo que estaba ocurriendo, decidieron tomar cartas en el asunto. Hablaron con los árboles pequeños, buscaron explicaciones. No entendían por qué aquellos árboles tan grandes habían crecido tan rápido, mientras que los otros enfermaban y morían.

  -No es sólo por la falta de sol -explicaba un jóven abeto, -es que nos mutilan por las noches.
-¿Cómo es posible? -exclamó una ardilla.
-¡Vaya tontería! ¿Cómo que os mutilan? -gruñó un jabalí

Jabalí

 -Lo hacen mientras dormimos -se lamentó el abeto -Vienen y recortan nuestras ramas más jóvenes, y así no nos dejan crecer. No sabemos quién, ni cómo lo hacen, pero esa es la verdad. Hemos tenido que unir nuestras raíces bajo tierra para ayudarnos los unos a los otros. Ahora mismo hay comunidades enteras de hayas, pinos, abetos y cerezos compartiendo una única raíz. Unidos frente a este mal que nos aqueja.

  Los animales estuvieron murmurando un buen rato hasta que uno de los ciervos tuvo una idea

-¿Por qué no le pedimos consejo a Owla?

 Owla era el búho encargado de vigilar la entrada del bosque. Noctámbulo por naturaleza, algo hosco en sus formas, y sin embargo era el guardián de aquel lugar. Era respetado por su sabiduría y temido por su mal carácter, pero el asunto era de vital importancia, y todos estuvieron de acuerdo en acudir a él.

 Llegaron hasta el tronco en el que vivía el viejo búho, que parecía dormir profundamente, pero tan pronto como se aproximaron, sus ojos se abrieron de golpe con expresión amenazante.

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 -¿Quién demonios sois y por qué diantres interrumpís mi sueño? -bramo el colérico búho

 Los animales quedaron paralizados, hasta que un pequeño pero decidido erizo dio un paso al frente

 -Señor Owla, señor… Guardián del Bosque y conocedor de sus secretos, señor, yo…

 -¡Muchacho, no tengo todo el día! Habéis interrumpido mi sueño, ¡Déjate de ceremonias y ve al grano!

 -Pues verá, señor, lo que ocurre es que el bosque… se está muriendo -Owla abrió los ojos todavía un poco más.- Hay unos pocos árboles que cada vez son más grandes y acaparan la luz del sol, mientras que el resto cada vez recibe menos. Y parece que no es casual. Hay alguien detrás de todo esto.

 El búho cerró los ojos por un instante y luego los abrió de nuevo, mostrando una expresión más amable.

 -Sí, lo sé, llevo tiempo observándolo

 -¿Y por qué no dijiste nada? -gritó el jabalí, malhumorado

 Los ojos de Owla se clavaron en el jabalí con expresión asesina.

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 -¡NUNCA vuelvas a cuestionar mis motivos, criatura insolente!. Mi misión es la de proteger la entrada del bosque, no la de interferir en sus asuntos, a no ser que se requieran mis conocimientos, como en este caso. Yo tan sólo observo. Soy la memoria viva de este lugar. Y os puedo decir que no es la primera vez que esto ocurre.

 Los demás animales escuchaban atentamente la explicación

 -Veréis… Cada bosque forma un ecosistema, que debe funcionar en armonía con su entorno, y también internamente. A veces se producen pequeños desequilibrios, pero el propio bosque se encarga de corregirlos para volver a la normalidad. Los vientos nocturnos me susurran historias de bosques lejanos en los que hordas de hombres cortaban gran parte de los árboles y se los llevaban, y ese tipo de desequilibrios antinaturales… no siempre se pueden corregir. Cuando eso ocurre, los bosques mueren.

 Entre las demás criaturas se oían murmullos y expresiones de desasosiego.

 -“Algo” o “alguien” está interfiriendo en el funcionamiento normal de este bosque, y sólo hay unos animales capaces de desentrañar el misterio y organizarnos a todos para solucionarlo: Los LOBOS.

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 Los animales resoplaron asustados. Los lobos les daban miedo. Los tenían por animales feroces y salvajes, que no dudarían en atacarlos si iban en su busca. Owla, que sólo necesitaba observar a sus compañeros para entender sus temores, tomó la palabra..

 -¡No entendéis nada! ¡Os dejáis engañar por mitos y leyendas! El lobo no es malvado, ni asesino. Es nuestro protector, el defensor del territorio, el encargado de asegurar la cohesión del bosque. Con sus aullidos nos recuerda cada noche que él sigue allí, al tanto de todos nosotros.

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Fueron las águilas imperiales las que propagaron esas mentiras, muchos años atrás, y lamentablemente consiguieron convencer a casi todos. Ahora bien, vosotros me consideráis un animal sabio. Pues bien, si confiáis en mi sabiduría, esto es lo que os digo: Los lobos son los únicos que puede salvar el bosque. Son los animales más leales al bosque que hay.

 -Pero a nosotros no nos escucharán. Quizá a usted si le hagan caso -dijo el erizo, muy diplomáticamente.

 -No se hable más entonces. Partiré ahora mismo al territorio de los lobos, y le explicaré la situación a Eco, su líder. Pero en mi ausencia, alguien tendrá que sustituirme… ¡Tú, erizo! Has demostrado agallas. Sube a mi tronco y sé tú el guardián.

 -¿Pero qué tengo que hacer?

 -Sólo observa. Observa y recuerda lo que veas. A mi regreso me lo contarás todo. Ah, y vigila quién entra y quien sale del bosque. Si alguien indeseable intenta entrar, impídeselo

 -Pero sólo soy un pequeño erizo… ¿cómo lo haré si tengo que detener a un animal más grande y fuerte que yo?

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 -Bueno… -comentó Owla con tono socarrón- Avisa al resto de tus hermanos erizos, y utilizad vuestras púas…

II

Tras un vuelo prolongado, Owla se posó justo en la roca donde Eco se colocaba todas las noches para aullar. Sabía que éste no tardaría mucho en aparecer para defender su territorio.

 Enseguida, la amenazante silueta del lobo apareció entre unos árboles cercanos. Sin decir nada, comenzó a acercarse al búho, enseñando los colmillos y gruñendo.

LoboGris

 -Eco, sabes quien soy. Puedes ahorrarte tus demostraciones de poder. Estoy aquí porque el bosque te necesita. Y sé que puedo contar contigo

 El lobo relajó su mandíbula y se detuvo a pocos metros del búho, sin decir nada.

 -Jefe Lobo, el bosque se está muriendo, unos pocos árboles grandes están acabando con el resto de árboles pequeños. ¿Sabes tú algo de todo esto?

 El lobo se acomodó y sonrió.

  -Owla, viejo amigo… ¿qué clase de lobo sería si no supiera exactamente lo que está ocurriendo? No es un fenómeno nuevo, pero se ha intensificado en los últimos 4 años.

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Al principio fueron las águilas, luego los aguiluchos, y después ocurrió algo muy extraño…

 El búho escuchaba al lobo con preocupación

 -Lideradas por una bandada de buitres carroñeros, aparecieron cientos, miles de gaviotas, completamente alejadas de su hábitat natural, pero con la misma intención: Transformar el bosque para que unos pocos árboles acapararan el sol y el agua mientras el resto fueran agonizando.

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 -¿Cómo lo hacen, y por qué? -inquirió Owla

 -Es sencillo. Aprovechan la noche, cuando todos duermen y nadie está alerta. Vuelan bajo, sin hacer ruido, y con sus picos mordisquean las ramas y brotes más jóvenes de los árboles y plantas más vulnerables. De esta manera los debilitan y les impiden crecer, mientras que los otros se hacen más y más grandes, sus raíces se extienden cada vez más lejos, y poco a poco se hacen los dueños del lugar. A estos pajarracos les gustan los árboles altos, porque al posarse en sus copas se sienten más importantes.

Árboles tímidos

Creo que ni siquiera es una especie autóctona de árbol. Mi padre y mi abuelo me contaban que fueron las águilas hace muchos años las que trajeron semillas y las plantaron. He oído que a esos árboles gigantes los llaman Secuoyas.

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 -Así que -resumió el búho-, a ver si lo he entendido bien… Las gaviotas aprovechan los momentos de mayor vulnerabilidad del bosque para recortar las ramas jóvenes de los árboles pequeños. Y a base de recortes, los árboles no pueden desarrollarse como es debido, y algunos enferman e incluso mueren.

 -Así es

 -¿Y tienes algún plan, alguna idea de como combatirlos? Siempre has sido el mejor estratega de este bosque.

 -Eso dicen -replicó el lobo con modestia-. Lo primero que necesitamos es unirnos. Sé que muchos siempre intentan evitar a los lobos, que nos tienen miedo, por nuestro aspecto, porque no nos conocen en realidad, porque no comprenden nuestra función. Yo, al igual que tú, soy primero un observador, pero no puedo intervenir sin el apoyo del resto de animales. Durante años he intentado avisarles de lo que ocurría, pero cuando intentaba acercarme, todos se escondían. Sin embargo, la Ley del Bosque es muy clara: “Sólo cuando los animales unidos depositan su confianza en un líder, este puede actuar”.

 -¿Y qué pasa con los osos? ¿No se dieron cuenta ellos de que algo iba mal?

 El lobo suspiró con pena.

 -Los osos… como bien sabes, Owla, los osos son animales nobles, pacíficos por naturaleza pero muy tercos, y en este bosque son escasos. Llevan años gruñéndole a las gaviotas, rascándose violentamente la espalda contra los troncos de las Secuoyas, creyendo que así las van a debilitar.

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Pero hasta ahora sus esfuerzos han sido en vano. Yo intenté que se unieran a nosotros, proponiéndoles una nueva estrategia, que estoy seguro de que puede funcionar, pero ellos son muy obstinados, y se empeñaban en seguir gruñendo y rascándose, y se enfadaron con nosotros por no querer unirnos a sus gruñidos con nuestros aullidos.

 -Pero ahora el resto de animales estamos dispuestos a seguir tu plan. Quizá los osos cambien de opinión, y se unan a nosotros.

 -Ojalá lo hagan, ojalá… Pero tú ¿también vas a intervenir? Creía que eras neutral

 -Y lo soy, por lo general. No juzgo al bosque ni a sus habitantes. Sólo lo observo y vigilo su entrada, pero cuando es el propio bosque quien sufre… eso es distinto. Si el bosque muere, ¿qué me quedará a mí por observar? ¿Qué nos quedará a todos? ¿Dónde viviremos, qué comeremos? ¿Qué será de nosotros?

-¿Y qué me dices de las ranas y sapos?

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-Esos nunca… “se mojan”, -bromeo Owla.- Se pasan el día mirando a las abutardas y cazando moscas a lengüetazos. Nunca toman partido por nada, pero cuando las cosas van mal, son los primeros en quejarse, y eso me enfurece. Es inútil hablar con ellos. Haría falta que se secara su charca para que movieran el culo. Es una pena. Pero muchísimos animales dispuestos a ayudarnos. Incluso puede que consigamos convencer a algún oso y a alguna rana por el camino.

 -Bien, entonces reúne a todos los animales en el claro junto al arroyo, y os explicaré mi plan.

III

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Owla ululó a las lechuzas para que llevaran el mensaje a todos los confines del bosque, y se fue al claro a esperar. Pronto, de todas las madrigueras, de todos los troncos huecos y todos los rincones comenzaron a salir los animales, que se dirigieron al lugar.

En el claro no cabía un alfiler. Todos los animales que no querían ver morir el bosque se habían reunido en asamblea. Se oyó un revuelo en un extremo. Los animales se apretujaron para dejar un pasillo, por el que entraron los lobos. A la cabeza iba Eco, con aire sereno, seguido del resto de la manada, que portaban en la boca unos extraños objetos. Eco se subió a la enorme piedra que gobernaba el claro y comenzó a escrutar la multitud. Owla se posó a su lado y comenzó a hablarles.

-¡Amigas! ¡Amigos! -exclamó Owla -Ya sabéis lo que tenemos entre manos. Las lechuzas os lo han explicado. El bosque se muere, y sólo si trabajamos unidos conseguiremos evitarlo. Nos habría gustado ver hoy aquí a más osos, para agradecerles todos los esfuerzos que han hecho a lo largo de los años para proteger el bosque, pero también lamentamos que no hayan querido unirse a nosotros hoy. Los lobos conocen bien el mundo de los humanos, y de ellos han aprendido unas cuantas cosas que en el día de hoy nos pueden ser muy útiles. Será Eco, el jefe lobo, quien os lo va a explicar.

El gran lobo se irguió, y con voz calmada pero firme, explicó su plan.

-¡Animales del bosque, este sitio está infestado!. Infestado de pajarracos, carroñeros despiadados que viven tan alejados de la tierra que han olvidado quienes son y quienes somos nosotros. Ahora su único interés es favorecer el crecimiento de los árboles enormes, a costa de dañar a los pequeños. No debemos permitirlo. Ellos se han estado dedicando a recortar los árboles más débiles y vulnerables, mientras las Secuoyas crecían sin medida, tapando la luz del sol a los demás. Están tan enloquecidos estos “pájaros”, que ni siquiera se dan cuenta de que si muere el bosque ellos morirán también. Pues bien, es hora de defendernos. Y lo haremos con sus mismas armas. Les vamos a devolver la jugada, para restablecer el órden natural del bosque. Veréis… en mi juventud, durante un tiempo me hice pasar por perro, y conviví con los humanos. Observé lo que hacían ellos con los árboles grandes cuando llegaba el invierno. Los saneaban, con esto.

En ese momento, la manada de lobos se acercó a Eco, y uno por uno deposito a sus pies el objeto que traían.

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-Las Secuoyas han querido acaparar lo que es de todos -continuó Eco- , y entre buitres, águilas, gaviotas y carroñeros les han ayudado. Pues bien, es el momento de dejar pasar la luz del sol de nuevo, es el momento de poner freno al crecimiento descontrolado de esos árboles parásitos, es el momento de atraer a esas malas aves al suelo, para que comprendan el daño que han causado. ¡Comienza la época de poda! A esos árboles chupópteros  les sobran ramas. ¡Así que, en este día, salvemos el bosque! ¡Entre todas y todos! Coged una tijera y devolvedle la dignidad a este bosque. Todos a una, frente a sus recortes: ¡Podemos!

Se hizo un silencio sepulcral. Nadie movía un dedo. Había una gran tensión en el ambiente. Hasta que el jabalí gruñón rompió el silencio:

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-Podemos

Casi nadie lo oyó, pero el insistió, más fuerte

-¡Podemos!

Algunos animales que le rodeaban se unieron a él.

-¡Podemos! ¡Podemos!

Como una onda expansiva, en el claro se apoderó un sentimiento de unión como nunca habían sentido aquellos animales.

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-¡PO-DE-MOS! ¡PO-DE-MOS! ¡¡PO-DE-MOS!!

Y a partir de ese momento, todo comenzó a cambiar…

 

Por desgracia, aquí se cortaba el relato. Había una nota manuscrita que decía “Continúa en la segunda parte”. Pero no estaba por ninguna parte. Quizá cuando vuelva a revisar mis cosas dentro de 4 años la encuentre, quién sabe. Yo no lo recordaba, pero debí sacar el nombre del búho de la tetería de este cuento. Qué curiosa es la mente. En fin… No sé si encontraré la continuación algún día, pero me gustaría pensar que estos animalillos consiguieron finalmente curar al bosque. Que se reconciliaron con los osos, que las ranas y sapos decidieron arrimar el hombro también. Que aquellos pájaros entraron en razón. Que se consiguió un pacto entre todos para convivir en paz y armonía. Aunque bueno, no sé por qué me preocupo tanto. Al fin y al cabo, sólo es un cuento. Pero me ha hecho reflexionar… ¿a vosotr@s no?

NOTA: Hemos presentado este post para el premio Bitácoras 2015, en la categoría “Blog demagógico del año”. (^_^). Por favor, ayudadnos a conseguir el premio compartiendo esta entrada. ¡Gracias!

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4 responses to this post.

  1. He disfrutado mucho con el cuento. Ahora es tiempo de escribir la segunda parte.
    Un aullido de amistad sincero,

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  2. Posted by Cecilia on 21 mayo, 2016 at 4:47 am

    Por favor……decime que encontraste el finallllll…….

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